Y otra. Y otra. Así caían las lágrimas por mi rostro sin aparente esfuerzo.
Y fue en mi cumpleaños, ayer. Y fue porque me acordé de ella. Y fue porque lo sentí triste. Y fue
porque estaba terriblemente cansada. Y tonta, claro. Tontísima.
Hoy me he levantado mucho mejor y he visto por primera vez a la portavoz del pp sin pintar, sin peinar y sin ironizar , todo un hallazgo. Mi tía me solía dar un consejo. Cuando estés triste mira a tu alrededor.
Fue durante un paseo. Se tiró toda la calle diciéndome ahí van a abrir un bar, mira esta tienda la han cerrado. Esta chica va tarde a su cita. Me animaba a involucrarme en el mundo exterior para olvidar mi triste y negra pena (y absurda pero real, la depresión no entendiende de lógica, no entiende de motivos, llega y te jode, sin explicaciones).
Es eso precisamente lo que estoy logrando hacer hoy. Mirando. Alrededor. Porque no viene bien mirar hoy hacia dentro. Otro día. Otro día más lágrimas. Hoy no, no me da la gana.
Qué casualidad, se me acaban de saltar las lágrimas.
viernes, 6 de marzo de 2009
martes, 20 de enero de 2009
Pesadillas
ATentos..
"Sabes, es terrible, nuestro destino tiene dos caminos, uno es salvar al perro y otro salvar a la serpiente y no sé cuál de los dos tiene una existencia más vacía¨
Semejante frasecita le solté a mi cuore esta noche,cuando me desperté incorporándome, con los ojos totalmente abiertos y con una cara siniestra.
Siniestro desde luego debía ser el sueño. Pero qué malo son los madrugones, pero qué malos.
"Sabes, es terrible, nuestro destino tiene dos caminos, uno es salvar al perro y otro salvar a la serpiente y no sé cuál de los dos tiene una existencia más vacía¨
Semejante frasecita le solté a mi cuore esta noche,cuando me desperté incorporándome, con los ojos totalmente abiertos y con una cara siniestra.
Siniestro desde luego debía ser el sueño. Pero qué malo son los madrugones, pero qué malos.
jueves, 11 de diciembre de 2008
Mucho tiempo...
Y muchos pensamientos entrelazados. Ganas de hacer más cosas. Aprendiendo a jugar con voluntades.
Un accidente y veo pasar la vida de otra persona ante mis ojos muyyyy lentamente. Suerte, cuestión de suerte, mucha.
Hoy me han leído la mano. Hasta los ochenta años correteando, por lo menos, nada de lo que preocuparse (qué raro..)
Tengo que dejar de fumar.
Un accidente y veo pasar la vida de otra persona ante mis ojos muyyyy lentamente. Suerte, cuestión de suerte, mucha.
Hoy me han leído la mano. Hasta los ochenta años correteando, por lo menos, nada de lo que preocuparse (qué raro..)
Tengo que dejar de fumar.
sábado, 11 de octubre de 2008
Pies

Me crujió el dedo del pie.
Yo estaba excalando montañas lunes, martes y miércoles, pintando arcoiris los fines de semana.
Segundos, minutos, años, enrabiada de quehaceres.
De sudor ríos, mares, en ir la mitad de mi vida, en volver otro siglo más.
Y casi no me dí cuenta de los mil atardeceres desperdiciados.
Y crujió.
Y en ese descuido conseguí respirar por primera vez en la vida.
Decían que en el 2010 íbamos a vivir en Marte. Pero en 2010 se abolió la pederastia en Marruecos. Dicen.
martes, 23 de septiembre de 2008
Te doy hasta las 2
Acompaño a mi solete a la Escuela de Idiomas. Joder, qué envidia. Qué tiempos. Qué bonita y decadente a la vez.
Me cruzo con el jefe de estudios y le suelto una pregunta surrealista, mmm, perdona, ¿queda algún idioma suelto?
Ni se inmuta. Griego y árabe, me parece. Árabe! Qué interesante...me cuelo y paso de secretaría, en el despacho de la directora encuentro a la encargada, ¿podría entrar en árabe, por favor?
Con una cara de fastidio me mira, me dice, anda...toma, de primero, no? hasta las dos, te doy hasta las dos y porque eres muy educada....
Dicen que pasear bajo la lluvia es bonito, pero correr bajo ella ya es otra cosa muy distinta. Empapados vamos al banco, atravesando calles y sorteando paraguas, banco, foto (en el quinto carajo), estanco, sobre, sello, fotocopia, solicitud. Vuelvo empapada en sudor y le doy todo. Muy bien, empiezas esta tarde, a las cinco y media.
Interesantísimo, cuanto menos...hablamos de términos erróneos, de malentendidos, de sutilezas. Nos prohíbe el boli. Y gastarnos un dineral en libros...Vaís a escribir y leer en árabe de cine, en 14 días ( y la semana que viene me voy de vacaciones a Almería, mierda!, aunque localizadas a otras dos curradoras compinches de buenos apuntes y con los mismos problemas que yo me relajo...).
Pensar y escribir al revés. En árabe sólo hay dos formas verbales, explica, el presente y el pasado.
Qué irónico. Yo, que tanto miedo le tengo en realidad al futuro. Palabra y realidad indeseada por incontrolable. Terrorífica, cárcel, el vagar por las calles, el temblor, el vértigo.
Le daré la vuelta a las cosas, no tengo opción.
Me cruzo con el jefe de estudios y le suelto una pregunta surrealista, mmm, perdona, ¿queda algún idioma suelto?
Ni se inmuta. Griego y árabe, me parece. Árabe! Qué interesante...me cuelo y paso de secretaría, en el despacho de la directora encuentro a la encargada, ¿podría entrar en árabe, por favor?
Con una cara de fastidio me mira, me dice, anda...toma, de primero, no? hasta las dos, te doy hasta las dos y porque eres muy educada....
Dicen que pasear bajo la lluvia es bonito, pero correr bajo ella ya es otra cosa muy distinta. Empapados vamos al banco, atravesando calles y sorteando paraguas, banco, foto (en el quinto carajo), estanco, sobre, sello, fotocopia, solicitud. Vuelvo empapada en sudor y le doy todo. Muy bien, empiezas esta tarde, a las cinco y media.
Interesantísimo, cuanto menos...hablamos de términos erróneos, de malentendidos, de sutilezas. Nos prohíbe el boli. Y gastarnos un dineral en libros...Vaís a escribir y leer en árabe de cine, en 14 días ( y la semana que viene me voy de vacaciones a Almería, mierda!, aunque localizadas a otras dos curradoras compinches de buenos apuntes y con los mismos problemas que yo me relajo...).
Pensar y escribir al revés. En árabe sólo hay dos formas verbales, explica, el presente y el pasado.
Qué irónico. Yo, que tanto miedo le tengo en realidad al futuro. Palabra y realidad indeseada por incontrolable. Terrorífica, cárcel, el vagar por las calles, el temblor, el vértigo.
Le daré la vuelta a las cosas, no tengo opción.
viernes, 19 de septiembre de 2008
viernes, 12 de septiembre de 2008
¿Dónde están mis carnes?
¿Dónde estas mis maletas señorita?
¿Usted me puede decir dónde están?
Pues claro. Tengo una bola de cristal. Nací bruja y para este trabajo. Yo sé dónde están sus maletas, vienen de camino.
¿Me puede decir usted dónde están mis mofletes?
Yo no necesito las alcachofas. Seguro que me quedarían perfectos sus trajes de dolce& gabana, también los de hugo boss. Sí, todos aquellos vestidos sin estrenar que curiosamente estaban en la maleta que usted perdió. Y sus perfumes sin estrenar en sus botes originales de edición limitada y sin estrenar también.
¿Cúanto dinero me van a dar? Yo estoy aquí para buscar y encontrar sus maletas nada más. Menos mal. Lo que me faltaba era negociar como en un mercadillo. Eso es lo que me faltaba.
Menos de una semana en el departamento y la falda me da la vuelta.
La cola de pasajeros da la vuelta también. Miro hacia delante y no veo el final. Mientras intento no hacer mucho caso y teclear lo más rápido posible. Imprimir el expediente y asentir con la cabeza cinco veces ( mínimo). Sí sí sí sí. Oui, mademoiselle. Yes. Of course. I will find it. Faltaría más.
Que he dejado las llaves del coche dentro de la maleta que he perdido. Pues hijo vaya putada. ¿Me vas a pagar el taxi? Espera, voy a ver si tengo suelto. Hasta Sevilla.....
Pero es una prueba de fuego.
Una verdadera prueba de fuego. Criar la paciencia. Parir la paciencia. La que no tengo y la que nunca tuve.
Dice la leyenda que una personita bipolar no debe someterse a situaciones de estrés. Que debe intentar llevar una vida ordenada y tranquila, tomar su medicación y cantar ópera. Y hacerle caso al médico, el dios que rige tu vida.
Y en verdad me gusta pasarme eso por el forro. Y aunque sí que tomo mi medicación, por precaución, por si acaso, por si las moscas, no me da la gana sentarme a mirar el horizonte diez horas al día.
Se supone que entrenando eres capaz de cualquier cosa y opino que es vital no creerse demasiado las cosas porque eso será probable y posiblemente lo que acabe contigo. El límite es la frontera, el fin.
El creerse que no puedes es una tumba en vida. Y no digo que mi vida es ideal. Es difícil. Es complicado. Es muy jodido porque hay veces que mi mente quiere tomar partido. Quiere pero no me da la gana que me gane la partida.
El otro día me pasó. No quiero ir. Hoy no quiero ir allí. Hoy no soy capaz. Eso me dijo la mente el otro día. Pero si yo no quiero hoy ir allí no iré mañana. Ni el siguiente.
Y otra vez.
Otra vez mirando el horizonte desde la ventana de tu casa-ataud.
Coje las llaves del coche. Hija de puta, mente traicionera. Coje las putas llaves. Llora después. Respira y ve.
Y no pasó nada.
Elegí. Y toco madera. Elegí no ser una enferma.
Ando por calle con la espalda llena de puñalás y qué,
sufre más el que no ama,
yo lo tengo claro
puse la primera piedra
soy la primera dama
además también puse la cama.
No me importa nada innecesario
vete de aquí con la verdad y con la bendición
ojos que no ven,
yo soy pa tí
y tú no tienes sustituto
si te pierdo quién te ganará LIBERTAD.
(Mala Rodríguez)
¿Usted me puede decir dónde están?
Pues claro. Tengo una bola de cristal. Nací bruja y para este trabajo. Yo sé dónde están sus maletas, vienen de camino.
¿Me puede decir usted dónde están mis mofletes?
Yo no necesito las alcachofas. Seguro que me quedarían perfectos sus trajes de dolce& gabana, también los de hugo boss. Sí, todos aquellos vestidos sin estrenar que curiosamente estaban en la maleta que usted perdió. Y sus perfumes sin estrenar en sus botes originales de edición limitada y sin estrenar también.
¿Cúanto dinero me van a dar? Yo estoy aquí para buscar y encontrar sus maletas nada más. Menos mal. Lo que me faltaba era negociar como en un mercadillo. Eso es lo que me faltaba.
Menos de una semana en el departamento y la falda me da la vuelta.
La cola de pasajeros da la vuelta también. Miro hacia delante y no veo el final. Mientras intento no hacer mucho caso y teclear lo más rápido posible. Imprimir el expediente y asentir con la cabeza cinco veces ( mínimo). Sí sí sí sí. Oui, mademoiselle. Yes. Of course. I will find it. Faltaría más.
Que he dejado las llaves del coche dentro de la maleta que he perdido. Pues hijo vaya putada. ¿Me vas a pagar el taxi? Espera, voy a ver si tengo suelto. Hasta Sevilla.....
Pero es una prueba de fuego.
Una verdadera prueba de fuego. Criar la paciencia. Parir la paciencia. La que no tengo y la que nunca tuve.
Dice la leyenda que una personita bipolar no debe someterse a situaciones de estrés. Que debe intentar llevar una vida ordenada y tranquila, tomar su medicación y cantar ópera. Y hacerle caso al médico, el dios que rige tu vida.
Y en verdad me gusta pasarme eso por el forro. Y aunque sí que tomo mi medicación, por precaución, por si acaso, por si las moscas, no me da la gana sentarme a mirar el horizonte diez horas al día.
Se supone que entrenando eres capaz de cualquier cosa y opino que es vital no creerse demasiado las cosas porque eso será probable y posiblemente lo que acabe contigo. El límite es la frontera, el fin.
El creerse que no puedes es una tumba en vida. Y no digo que mi vida es ideal. Es difícil. Es complicado. Es muy jodido porque hay veces que mi mente quiere tomar partido. Quiere pero no me da la gana que me gane la partida.
El otro día me pasó. No quiero ir. Hoy no quiero ir allí. Hoy no soy capaz. Eso me dijo la mente el otro día. Pero si yo no quiero hoy ir allí no iré mañana. Ni el siguiente.
Y otra vez.
Otra vez mirando el horizonte desde la ventana de tu casa-ataud.
Coje las llaves del coche. Hija de puta, mente traicionera. Coje las putas llaves. Llora después. Respira y ve.
Y no pasó nada.
Elegí. Y toco madera. Elegí no ser una enferma.
Ando por calle con la espalda llena de puñalás y qué,
sufre más el que no ama,
yo lo tengo claro
puse la primera piedra
soy la primera dama
además también puse la cama.
No me importa nada innecesario
vete de aquí con la verdad y con la bendición
ojos que no ven,
yo soy pa tí
y tú no tienes sustituto
si te pierdo quién te ganará LIBERTAD.
(Mala Rodríguez)
jueves, 21 de agosto de 2008
Consternación.
Eso es lo que dijo Zapatero. "Hablo en nombre de todos cuando expreso la consternación del Estado Español".
Y una mierda.
Ayer viví en un mundo de monstruos. Me tocó. Me tocó trabajar en el aeropuerto cuando cerraron el aeropuerto de Madrid.
Casi tuvimos que cancelar el vuelo de Málaga. Recomendamos que viajaran otro día. Monstruos e imbéciles.
No, no. Yo me quiero ir hoy, ahora. No, no puede ser, ha habido un grave accidente aéreo en Madrid. Ah, a mí me da igual, estoy de vacaciones,quiero irme hoy. Ah no, mañana tengo que trabajar. Ah no, tienes que fletar un vuelo para mí. Ah no, no pienso admitirlo. Ah no.
Ah no. No hay consternación del Estado Español. No lo hay.
Hoy, cinco minutos de silencio. Nosotros de pie, los trabajadores. De pie, ante los mostradores, en silencio. Serios porque duele, serios porque podía haber sido aquí. Serios por la suerte que correrá gente que conocemos bien, sin ninguna duda.
Y la gente reía, charlaba, se íba de vacaciones. Hoy sí.
Y la gente nos miraba extrañada, qué hacen ahí de pie. Qué hacen ahí tan serios.
No lo sé. YO NO HE ESCUCHADO NADA.
Pero la tele bien que la ven. Y las fotogalerías de los cojones. Y entonces, oh, qué tragedia, en manada, en casa. Palomitas y una cerveza, que hoy ponen cine. Y del bueno. Que peliculón.
El Estado Español es una mierda.
Hoy le han preguntado en una cadena de televisión que debería ser tan investigada como la compañía aérea, tan o más, a una mujer que viajaba con su niño, le han preguntado, ¿sabe usted que ayer hubo un accidente donde murieron niños pequeños?
Y una mierda.
Ayer viví en un mundo de monstruos. Me tocó. Me tocó trabajar en el aeropuerto cuando cerraron el aeropuerto de Madrid.
Casi tuvimos que cancelar el vuelo de Málaga. Recomendamos que viajaran otro día. Monstruos e imbéciles.
No, no. Yo me quiero ir hoy, ahora. No, no puede ser, ha habido un grave accidente aéreo en Madrid. Ah, a mí me da igual, estoy de vacaciones,quiero irme hoy. Ah no, mañana tengo que trabajar. Ah no, tienes que fletar un vuelo para mí. Ah no, no pienso admitirlo. Ah no.
Ah no. No hay consternación del Estado Español. No lo hay.
Hoy, cinco minutos de silencio. Nosotros de pie, los trabajadores. De pie, ante los mostradores, en silencio. Serios porque duele, serios porque podía haber sido aquí. Serios por la suerte que correrá gente que conocemos bien, sin ninguna duda.
Y la gente reía, charlaba, se íba de vacaciones. Hoy sí.
Y la gente nos miraba extrañada, qué hacen ahí de pie. Qué hacen ahí tan serios.
No lo sé. YO NO HE ESCUCHADO NADA.
Pero la tele bien que la ven. Y las fotogalerías de los cojones. Y entonces, oh, qué tragedia, en manada, en casa. Palomitas y una cerveza, que hoy ponen cine. Y del bueno. Que peliculón.
El Estado Español es una mierda.
Hoy le han preguntado en una cadena de televisión que debería ser tan investigada como la compañía aérea, tan o más, a una mujer que viajaba con su niño, le han preguntado, ¿sabe usted que ayer hubo un accidente donde murieron niños pequeños?
sábado, 26 de julio de 2008
Chicles

Hace ya un tiempo que abrí un blog y en él no he escrito todavía ni una sola palabra. Podría borrarlo pero el nombre es precioso y me gusta.
Así soy yo. Atesoro trabajo y ahí sigo, que parece que llevo mil años haciendo lo mismo.
Y costumbres. Sigo y seguiré siendo cabezona, inocente y a la vez supermalpensá de repente. Depende.
Pero estoy perdiendo la cercanía con la gente a la que no conozco. Es decir, nadie lo nota. Los que me conocen y me tienen me siguen viendo igual pero yo sé que estoy distinta. Estoy perdiendo la paciencia.
Eso es lo que parece.
Que estoy perdiendo la paciencia. Pero no. Estoy perdiendo la ilusión y hace mil años yo daba clases de aerobic. Increíble.
Y me da miedo. En verdad una vez que me dijeron mi "nombre", el día que me bautizaron, hace como cuatro años ya...aquella chica enérgica cambió y tuvo que hacerlo.
Tuvo que abrir los ojos. Antes a mi aire yo no me paraba. Creo que ahora me paro demasiado. Y creo que tengo que romper con eso de una puta vez.
Y atreverme a cambiar.
Siempre quise estudiar literatura. En lugar de ello elegí traducción pero no pude, no me admitieron por seis personas. Pero qué más da...estudié turismo. Lo ilógico de todo esto es que filología hispánica era la segunda opción. Y aquella chica que no paraba de caminar paró y dijo. No. Eso no da dinero.
Ese año le dije a la universidad el año que viene será.
Me saqué un cursillo de mecanografía (que me ha sido superutil para facturar pasajeros a ritmo de vertigo...) y también me saqué un cursillo de informática.
También fui monitora de natación ese año. No, no tengo el título. Mi tarea era quitarle el miedo a los niños, eso se me daba bien. Y enseñarlos a flotar. Y entretenerlos durante una horita libre para sus madres pijas....
Ahora tengo un trabajo fijo. Elegí estudiar turismo in the kosta del solllll....Chica lista.
Y aquí estamos, explotadísima. Y más ahora con el miedo de las cías aéreas...fu...terror....qué va a ser de mí....
Y suerte tengo yo. Claro. Pero la verdadera suerte es estar rodeada de verdaderas amigas cuando me rindo de cansancio en el trabajo
. De ser una puta piña. Cuando a una le da un bajón ahí está la otra para sacarle una sonrisa. Familia. Pasamos más tiempo entre nosotras que el que pasamos con el resto de las personas con las que convivimos.
Y suerte tengo yo.
¿Te puede remover tanto un libro?
Sí. Puede.
El congo pobre donde no tienes donde comer sí es una excusa para no quejarte. Para callarte y no volver a abrir la boca. Porque tus penurias y tus dudas son ridículas. Absurdas cuando tienes un supermercado a la vuelta de la esquina. Y una ducha. Y una tele. Y una cama.
Y comida.
Qué peligrosa es la ansiedad cuando te ronda.
Máldito bautizo. Yo no lo elegí.
Pienso en el mar. Y en la opción.
"Por la noche las lagartijas hacen un ruido como de pájaro. En mis sueños soy capaz de atrapar las lagartijas y son mis mascotas. Se quedan quietas en mi mano. Cuando me despierto ya no las tengo y me pongo triste. De modo que no me despierto si no me obligan"
La biblia envenenada. Barbara Kingsolver.
sábado, 12 de julio de 2008
Mmmm....bipolar? ¿y eso qué....?
Río y lloro más fuerte que tú.
Digamos que soy una descarada.
Nada más.
lunes, 7 de julio de 2008
Estres veraniego

Cama. Por ser amables.
Cama. Café. Carretera. Trabajo.Carretera.Cama. Cafe.
Careto.Sudor.Impaciencia.Cansancio.
Borde. Muy muy borde.¿Hace cuánto que no sonrío?
Trampa, trabajo trampa.
Y sol sólo en el camino.
Y me canso. Me canso. Y envidia. Envidia.
Decir adiós a los que sí se van de vacaciones es muy duro.
Que llegue octubre por dios santo.
viernes, 27 de junio de 2008
Un día de campo

Y yo por fin convencida me dejo traer a tu mundo hecho de margaritas más tres amapolas que yo, egoísta, deseo vulnerar.
Y de repente recuerdo que yo ya he estado aquí y que mi memoria traicionera de fantasía me lo ocultaba.
Yo ya he paseado por esta Gaia de manos amigas que me vuelven a abrazar, convencidas por un poema que fue capaz de hablar por mí y por mis torpes intentos, por mí y por mis pobres palabras.
Y yo borré de un plumazo un pasado que hoy recupero de tu mano.
Y en mi ahora yo me siento por tu amor sin limites.
Nunca sabré como tu alma ha entendido mi noche...
Y reconfortada por un amor nuevo y por mil amores antiguos de ojos que lloraron conmigo me doy cuenta en este ahora que no tengo que esperar a que llegue la muerte para encontrarme en el cielo.
miércoles, 11 de junio de 2008
Inocencia, apariencia y sentencia
En 1952 mi padre dejó su empleo para trasladarnos a Idaho y abrir allí su propia empresa. Sin embargo, cogió la polio y tuvo que estar seis meses en un pulmón de acero. Después de otros tres años de tratamiento médico, nos mudamos a la ciudad de Nueva York, donde mi padre consiguió, por fin, un trabajo como vendedor en la compañía automovilística Jaguar.
Una de las ventajas del nuevo trabajo era que le daban un coche. Era un Jaguar Mark IX en dos tonalidades de gris, el último de los modelos redondeados y elegantes. Era uno de esos coches que parecían salidos del garaje de una estrella de cine.
Yo estaba matriculado en el San Juan Evangelista, un colegio religioso del East Side, que tenía un patio de recreo asfaltado y estaba separado de la calle por una valla metálica.
Todas las mañanas, antes de ir a trabajar, mi padre me llevaba al colegio en su Jaguar. Hijo de un herrero de Parsons, Kansas, estaba orgulloso de su coche y creía que yo estaría igualmente orgulloso de que me llevase en él al colegio. A él le encantaba aquel tapizado de piel auténtica y las mesitas de nogal empotradas en los respaldos de los asientos delanteros, sobre las que podía acabar de hacer mis deberes.
Pero a mí el coche me daba vergüenza. Después de tantos años de enfermedad y de deudas, era muy probable que no tuviésemos más dinero que cualquiera de los otros niños de la clase trabajadora de origen irlandés, italiano o polaco que iban al colegio. Pero teníamos un Jaguar, y, por lo tanto, bien podríamos haber sido de la familia Rockefeller.
El coche me distanciaba de los otros chicos, y especialmente de Danny Kowalski. Danny era lo que, en aquella época, llamaban un delicuente juvenil. Era delgado y tenía un pelo rubio y abundante que se peinaba con gomina y fijador formando un tupé como un tsunami. Llevaba unas botas puntiagudas y relucientes, que solíamos llamar "trepadoras puertorriqueñas de alambradas", el cuello de la chaqueta siempre levantado y el labio superior curvado en una estudiada mueca de desprecio. Se rumoreaba que tenía una navaja automática, quizá incluso una pistola de fabricación casera.
Todas las mañanas Danny Kowalski me esperaba en el mismo lugar junto a la alambrada del colegio y me miraba bajar de mi Jaguar gris de dos tonalidades y entrar en el patio del colegio. Nunca dijo una sola palabra, sólo me observaba fijamente con una mirada despadiada y furiosa. Yo sabía que él odiaba aquel coche y que me odiaba a mí y que algún día me iba a dar una paliza por ello.
Dos meses después murió mi padre. Por supuesto que nos quedamos sin el coche y enseguida tuve que mudarme a vivir con mi abuela a Nueva Jersey. La señora Ritchfield, una anciana vecina nuestra, se ofreció a acompañarme al colegio el día siguiente al funeral.
Aquella mañana, cuando nos acercábamos al colegio, vi a Danny junto a la valla metálica, en el mismo sitio de siempre, con el cuello de la chaqueta levantado, el pelo perfectamente peinado y las botas bien afiladas. Pero esa vez, al pasar a su lado en compañía de aquella frágil viejecita y sin ningún coche inglés a la vista, sentí como si el muro que nos separaba se desplomase. Ahora era más parecido a Danny, más parecido a sus amigos. Por fin eramos iguales.
Aliviado, entré en el colegio. Y ésa fue la mañana en la que Danny Kowalski me dio una paliza.
(escrito por Charlie Peters, "Creía que mi padre era Dios", Paul Auster, extracto)
Una de las ventajas del nuevo trabajo era que le daban un coche. Era un Jaguar Mark IX en dos tonalidades de gris, el último de los modelos redondeados y elegantes. Era uno de esos coches que parecían salidos del garaje de una estrella de cine.
Yo estaba matriculado en el San Juan Evangelista, un colegio religioso del East Side, que tenía un patio de recreo asfaltado y estaba separado de la calle por una valla metálica.
Todas las mañanas, antes de ir a trabajar, mi padre me llevaba al colegio en su Jaguar. Hijo de un herrero de Parsons, Kansas, estaba orgulloso de su coche y creía que yo estaría igualmente orgulloso de que me llevase en él al colegio. A él le encantaba aquel tapizado de piel auténtica y las mesitas de nogal empotradas en los respaldos de los asientos delanteros, sobre las que podía acabar de hacer mis deberes.
Pero a mí el coche me daba vergüenza. Después de tantos años de enfermedad y de deudas, era muy probable que no tuviésemos más dinero que cualquiera de los otros niños de la clase trabajadora de origen irlandés, italiano o polaco que iban al colegio. Pero teníamos un Jaguar, y, por lo tanto, bien podríamos haber sido de la familia Rockefeller.
El coche me distanciaba de los otros chicos, y especialmente de Danny Kowalski. Danny era lo que, en aquella época, llamaban un delicuente juvenil. Era delgado y tenía un pelo rubio y abundante que se peinaba con gomina y fijador formando un tupé como un tsunami. Llevaba unas botas puntiagudas y relucientes, que solíamos llamar "trepadoras puertorriqueñas de alambradas", el cuello de la chaqueta siempre levantado y el labio superior curvado en una estudiada mueca de desprecio. Se rumoreaba que tenía una navaja automática, quizá incluso una pistola de fabricación casera.
Todas las mañanas Danny Kowalski me esperaba en el mismo lugar junto a la alambrada del colegio y me miraba bajar de mi Jaguar gris de dos tonalidades y entrar en el patio del colegio. Nunca dijo una sola palabra, sólo me observaba fijamente con una mirada despadiada y furiosa. Yo sabía que él odiaba aquel coche y que me odiaba a mí y que algún día me iba a dar una paliza por ello.
Dos meses después murió mi padre. Por supuesto que nos quedamos sin el coche y enseguida tuve que mudarme a vivir con mi abuela a Nueva Jersey. La señora Ritchfield, una anciana vecina nuestra, se ofreció a acompañarme al colegio el día siguiente al funeral.
Aquella mañana, cuando nos acercábamos al colegio, vi a Danny junto a la valla metálica, en el mismo sitio de siempre, con el cuello de la chaqueta levantado, el pelo perfectamente peinado y las botas bien afiladas. Pero esa vez, al pasar a su lado en compañía de aquella frágil viejecita y sin ningún coche inglés a la vista, sentí como si el muro que nos separaba se desplomase. Ahora era más parecido a Danny, más parecido a sus amigos. Por fin eramos iguales.
Aliviado, entré en el colegio. Y ésa fue la mañana en la que Danny Kowalski me dio una paliza.
(escrito por Charlie Peters, "Creía que mi padre era Dios", Paul Auster, extracto)
viernes, 6 de junio de 2008
Mentira
Una vez me dijeron que yo no iba a poder oler el aroma de las flores. Y yo miraba la rosa, la miraba porque no la podía oler y aunque su aroma me confundía yo sólo lloraba para sentirla.
Al día siguiente me dijeron que yo ya no íba a poder tocar el piano. Ni la flauta. Ni el tambor. Y así fue como, llena de furia y vacía de música, me condené a mí misma a una vida sin caricias cerca mía.
Al día siguiente me dijeron que ya no íba a poder saborear un cucurucho de fresa. Así dejé los sabores dulces y mi boca y mi alma se agriaron.
Al día siguiente me dijeron que ya no iba a poder bailar. Que por no poder en una silla me quedaba, condenada a ver la vida desde lejos.
Al día siguiente me dijeron que ya no iba a poder distinguir el rosa del amarillo, así que también me condené a una vida sin azules y cerré los ojos.
Al día siguiente alguien se acercó a mi oido y me dijo- ya no escucharás.
Diez años después me levanté de la silla y, bailando, corrí hacia el campo y llorando sobre una amapola me dí cuenta que las flores sabían a chicle de melón y que la brisa me traía cantando un tango de Gardel.
---y es que una vez me dijeron que yo era una loca y me metí en la cama hasta que me dí cuenta que era mentira, que yo era mujer, carne, venas, huesos, vida, afortunadamente no tardé diez años en hacerlo--
Al día siguiente me dijeron que yo ya no íba a poder tocar el piano. Ni la flauta. Ni el tambor. Y así fue como, llena de furia y vacía de música, me condené a mí misma a una vida sin caricias cerca mía.
Al día siguiente me dijeron que ya no íba a poder saborear un cucurucho de fresa. Así dejé los sabores dulces y mi boca y mi alma se agriaron.
Al día siguiente me dijeron que ya no iba a poder bailar. Que por no poder en una silla me quedaba, condenada a ver la vida desde lejos.
Al día siguiente me dijeron que ya no iba a poder distinguir el rosa del amarillo, así que también me condené a una vida sin azules y cerré los ojos.
Al día siguiente alguien se acercó a mi oido y me dijo- ya no escucharás.
Diez años después me levanté de la silla y, bailando, corrí hacia el campo y llorando sobre una amapola me dí cuenta que las flores sabían a chicle de melón y que la brisa me traía cantando un tango de Gardel.
---y es que una vez me dijeron que yo era una loca y me metí en la cama hasta que me dí cuenta que era mentira, que yo era mujer, carne, venas, huesos, vida, afortunadamente no tardé diez años en hacerlo--
domingo, 1 de junio de 2008
¿sólo cambia el escenario?
Algunas veces solemos poner en boca realidades que quizás no son tales. Así llenamos nuestras bocas de clichés destinados a fracasar en cuanto abrimos un poquito los ojos a observar lo que nos rodea.
Ahí me encontraba yo el otro día yendo en coche . También en un semáforo, es curioso.
Yo veía cómo un chico que estaba sentado en una moto charlaba con alguien, a quien no podía ver desde mi posición.
El chico estaba de un nervioso evidente. No paraba de "acariciar" el acelerador mientras que con la mano izquierda "frenaba" sus caricias.
Es entonces cuando el semáforo se pone en verde. El chico pega,de improviso, un acelerón impresionante y hace un caballito que me hace por un momento pensar, uy. Mmm, así que es una chica.
Entonces es cuando el chico cambia de carril tres veces más, quizás para que ella no tuviera duda alguna de su destreza. Todo ello mientras todoooosss nosotros (muchos, coches, motos, camiones...) nos intentábamos incorporar a la autovía un lunes a las 8 de la mañana y en efecto lo hiciéramos.
Y yo sonreí. Sonreí porque nos gusta decir que ya no hay caballeros como los de antes. ¿ah, no?
que ya no existe el romanticismo, ya...
Pero ¿cómo que no? ese chico es comparable al antiguo caballero que, espada en mano, se batía en duelo al amanecer por el amor de una dama.
Lo que pasa es que ya no hay caballeros, hay temerarios-
Ya no hay batallas, hay guerras-
Ya no hay orgullo, hay vacileo
-Ya no hay amaneceres
hay tráfico.
¿sólo cambia el escenario?
Afortunadamente, la música sigue siendo igual o mejor, según he podido comprobar esta mañana de sol y nubes...Igual o mejor.
Y siguen habiendo personas, sensibles, que se dedican a un oficio tan antiguo, tan preciso y suave . Personas como mi amiga y bellezas como su viola tan dulce. Y yo me olvido de todo.
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